EN RECUERDO DE YAŞAR KEMAL


INCLUIMOS A CONTINUACIÓN UNA SELECCIÓN DE ARTÍCULOS Y FOTOGRAFÍAS
EN  RECUERDO DEL  GRAN ESCRITOR TURCO



JOSÉ MARÍA MERINO: EL UNIVERSO DE YASAR KEMAL

Los mitos interpretaron el origen del mundo, convirtieron lo huraño y ajeno de los espacios naturales en escenarios inteligibles para la experiencia de los seres vivos, y establecieron modelos de conducta significativos, únicos, inmutables, que pudiesen servir de referencia para los sucesivos comportamientos humanos. Sagrados, intemporales, los mitos daban sentido al misterio de la existencia. Aparentemente, la ficción novelesca ha sido, desde su nacimiento, el género demoledor de los mitos. Pues la novela nace profana, secular, su ámbito natural es el tiempo que pasa, no un tiempo circular o inmóvil, las conductas de sus personajes responden a las pautas culturales de cada sociedad y de cada momento, y sus escenarios, como la vida de los seres humanos, son provisionales, están condenados a desaparecer. Del mismo modo, frente al cuento popular, procedente de una cultura sin alfabeto, girando siempre en una oralidad que transmite la fijeza de los modelos originales, y señalado por las conductas arquetípicas y la referencia a un tiempo anterior al tiempo, o frente a la leyenda, en que los lugares, los tiempos y las conductas parecen determinados por un destino que corresponde a un misterioso fatalismo, el cuento literario, producto de la letra impresa multiplicada por la imprenta, está también marcado por la temporalidad de la historia y las actitudes cambiantes de las gentes de cada sociedad y de cada momento. Sin embargo, en su más hondo sentido, la elaboración de una ficción literaria no está muy lejos de la que debió plantearse al formular los mitos iniciales. La ficción literaria intenta, como lo intentaron los mitos, los cuentos orales y las leyendas, estructurar una historia que pueda dar sentido al caos de los sucesos y a lo inescrutable y hasta absurdo de la realidad, establecer un cierto modelo que haga inteligible el mundo, utilizando para ello el hilo conductor de la narración que desarrolla. En esto, no hay duda de que mito y novela pertenecen a la misma estirpe. Por otra parte, ha resultado que las grandes novelas, los grandes relatos literarios, superan el tiempo concreto en que fueron imaginados, escritos e impresos, para comunicar unos signos que siguen ofreciendo pautas de entendimiento sobre el desorden del mundo a quienes ya no son sus contemporáneos. Y no es necesario citar el Quijote, Moby Dick, La metamorfosis o la trilogía de los Snopes, entre tantas otras ficciones narrativas, para señalar hasta qué punto la novela puede constituir mitos y arquetipos que conservan muchos aspectos de los que estuvieron en el origen. Además, hay ficciones novelescas que llevan en sí mismas ese propósito, ese aliento que recuerda la pretensión mítica de construir un espacio inicial y unas conductas que iluminen el tejido primario de las relaciones de los humanos con el mundo y de los humanos entre sí. A ese género pertenecen las ficciones de Yasar Kemal. La aparición simultánea de tres libros de Yasar Kemal, uno que es la tercera parte de la tetralogía sobre el bandolero Memed el Flaco, otro que reúne sus cuentos o relatos breves y un tercero que podría adscribirse claramente a lo legendario, son ocasión oportuna para hablar nuevamente de este escritor de inusitada potencia, sin duda inaugural de una de las literaturas de este tiempo nuestro, en que parecía que la novela ya había dado de sí todo lo posible. La sombra del Halcón sucede a El Halcón y a El regreso del Halcón. En la primera novela se nos presentaba el territorio de Çukurova, al pie del monte Tauro, con su naturaleza áspera e inclemente y sus gentes obligadas a una vida de privaciones y trabajos, explotadas por terratenientes capaces de las mayores atrocidades. En ese mundo de déspotas y siervos inermes se nos cuenta desde su niñez la historia de Memed, llamado el Flaco, hijo de pobres braceros, la de su rebelión, la de la justicia que se toma en algunos de los explotadores por su mano, y la de su conversión en bandido. Aquella novela establecía con rigor un espacio que integraba todos los elementos naturales, desde la nube al ser humano, pasando por la brizna de hierba, la sabandija, la alimaña o el ave migratoria, con una pretensión de integrar en el espacio de las contradicciones sociales los propios factores físicos del entorno. La segunda novela de la serie, El regreso del Halcón, supone un avance estilístico y narrativo de considerables proporciones. Presidida por los extremos de la miseria y de la crueldad, por un tratamiento del espacio y de las conductas que, sin dejar de hablar de asuntos cotidianos, siempre se mueve entre la elegía y la epopeya, en esa novela se presenta el nacimiento de la leyenda del bandolero Memed, que mientras permanece sumido en una terrible confusión sobre el sentido de su conducta, se transforma en la imaginación de los campesinos y de sus explotadores en una figura simbólica de enorme poder. La lucha consigo mismo, por ocultar su júbilo, de un anciano que conoce el paradero de Memed y lo protege, es uno de los puntos centrales de la novela. Del mismo modo, la nueva entrega de la serie, La sombra del Halcón, en su médula y dentro de la perspectiva coral del conjunto, es la historia del miedo de uno de los crueles terratenientes y su búsqueda de apoyos y defensas para acabar con el peligro del bandolero. Por otra parte, éste ha llegado ya a adquirir tal dimensión simbólica que, en la imaginación de la gente, hasta sus características físicas son fabulosas, con lo que la persona real resulta inidentificable. El comportamiento de los personajes y, sobre todo, el temor del tiránico terrateniente, que espera ser víctima de la implacable venganza del bandolero, responde a la manera de tratar las conductas en los anteriores libros de la tetralogía: lejos de la introspección psicológica, se presenta la actitud exterior de un personaje a través de cuyo proceder obsesivo y tortuoso podemos ir conociendo, no sólo su condición moral, sino las causas de su comportamiento. Mantener con certeza, eficacia y capacidad de emoción un modo de describir personajes que está en Homero, sin que la novela pierda nada de su sentido histórico y de su latido moderno, es muestra de la maestría de un narrador que sabe escribir de su época desde una perspectiva plenamente mítica. Con todo, La sombra del Halcón, en cuanto a su pureza narrativa, es inferior a El regreso del Halcón, acaso porque, en aquella segunda parte de la saga de Memed el Flaco, alcanzó Yasar Kemal una cúspide estética de su proyecto difícilmente superable. Frente a la anterior novela de la serie, en La sombra... aparece, como novedad narrativa, la interpolación de fragmentos francamente fabulosos, que ofrecen una especie de duplicación inventada, o soñada, de la irreductible realidad, pero este libro carece de la estilizada perfección de aquél, de su unidad de escenario y tiempo y de su intensidad. Sin embargo, la descripción de un territorio que parece dado como un castigo para los pobres desde la creación hasta el fin de los tiempos, y de unos enfrentamientos vitales en la rueda de los ciclos agrícolas, con eco intemporal, hacen que el sentido mítico de la serie novelesca no pierda nada de su fulgor, e incluso lo incrementan con las aludidas interpolaciones fabulosas, aunque nunca dejemos de conocer que las historias que se nos cuentan tienen lugar en los tiempos de Kemal Ataturk y sus reformas políticas. La aparición de los cuentos de Yasar Kemal permite ampliar extraordinariamente el conocimiento de su universo creador. Si las novelas de la serie de El Halcón son grandes frisos donde los personajes concretos están rodeados de un personaje colectivo, y las acciones ordinarias del mundo rural aparecen como el telón de fondo de ciertas aventuras y peripecias extraordinarias que adquieren el primer plano del protagonismo, en los cuentos hay una mirada a la vida molecular de esa colectividad, la visión parcial de algunos casos de ese personaje coral que habita en las pequeñas aldeas y villorrios, el ejemplo pormenorizado de los efectos del despotismo y el expolio de los grandes terratenientes. Bajo el sol de los agotadores esfuerzos agrícolas, ese calor amarillo que da nombre a la recopilación, se nos ofrece el relato de las desventuras de los campesinos con una concisión de gran fuerza trágica. Los niños que empiezan a trabajar, los huérfanos que no encuentran quien los alimente, las viudas desamparadas, las familias en las terribles dificultades de la supervivencia de cada día dentro de un sistema de comerciantes sin escrúpulos, implacable explotación caciquil e impermeables estamentos sociales, componen un microcosmos que completa y da profundidad al macrocosmos de la saga del bandolero. Muchos cuentos presentan un desarrollo narrativo tradicional, exponen y desarrollan una trama, pero otros plantean una situación dramática que el autor se limita a intensificar. Hay algunos que transcurren en la costa, o en Estambul, aunque la mayoría tienen como espacio dramático la misma Çukurova, al pie del monte Tauro, en que transcurren las aventuras del bandolero Memed. Dotados de mayor o menor movimiento narrativo, todos los cuentos amplían las dimensiones del imaginario de Yasar Kemal desde la idea de un poderoso mundo natural cuyo desequilibrio social e injusticia económica son la principal fuente de desdicha. Siempre presente en la obra de Kemal, el tema del sentido de la dignidad, y por lo tanto del honor, será motivo de un cuento especialmente memorable en el conjunto, que tiene como referencia los lapiceros que un basurero recoge en su trabajo y le lleva a su hijita para que los utilice en sus tareas escolares y que, por ocultar la vergüenza de su procedencia, causarán la desventura de la niña y de la familia. El tema de la dignidad es uno de los asuntos centrales de La furia del monte Ararat, novela escrita con vigoroso tono legendario, en un tiempo impreciso, pero que no pierde nada del verismo que es nota permanente en las ficciones del autor kurdo. Un caballo hermosísimo llega ante la puerta de un joven montañés sin que éste consiga que se aleje, hasta que se ve obligado a quedarse con él, para cumplir una costumbre ancestral. El dueño del caballo, un poderoso y despótico señor, de origen montañés pero hecho a las costumbres otomanas, reclamará más tarde el caballo, pero el honor del joven montañés le impedirá devolvérselo. A partir de aquí se desarrollará una trágica historia. Frente a los aspectos sociales que tienen tanta importancia en la tetralogía de Memed el Flaco o en los cuentos de Calor amarillo, se da en La furia del monte Ararat mayor relevancia al juego del poder despótico y la sumisión de los súbditos, más estricta en las mujeres, a la imposible conjugación de libertad y destino. Cierto concepto del honor como tradición agobiante en la que se enmarañan, hasta ser imposibles de separar, los factores culturales vitalizadores y los aniquiladores, será el motor de todo el desarrollo narrativo. La leyenda, con el motivo recurrente de los cientos de flautistas que celebran cada primavera la potencia del monte Ararat, nos mostrará que el amor y el sentido de la solidaridad humana, siempre presentes en las ficciones de Kemal como inagotable fuente de esperanza, pueden irrumpir en la fatalidad de las conductas para modificar su sentido. Pero el propio amor está amenazado por las irrenunciables tradiciones del honor y de la dignidad, y Yasar Kemal no es un autor complaciente. Bien conocido en el resto de Europa y en los Estados Unidos, este autor kurdo ha tenido que esperar muchos años hasta que sus ficciones han empezado a ser traducidas en España. Es de lamentar este retraso, pero por otro lado nos ofrece una obra que el tiempo no ha carcomido, sino que tiene seguramente un aura todavía más sólida y mítica que cuando fue escrita.

[en http://www.revistadelibros.com/articulos/el-universo-de-yasar-kemal]


Yasar Kemal fotografiado por Ara Güler

HAN DICHO DE YASAR KEMAL


«Como lector he acabado apropiándome de su país libro tras libro. Lo que antes me resultaba ajeno, ahora se me ha hecho familiar, incluidos sus olores y los problemas de los campesinos sin tierra. Ese es el poder de las palabras. La literatura elimina las distancias. El paisaje literario nos aproxima a hombres que solo existen en el mapa. Convierte en accesibles los inalcanzables desiertos y las infranqueables montañas (… ). Elimina las fronteras trazadas en los mapas y también grabadas en nuestras conciencias. La literatura tiende puentes (… ). Nos une. Nos hace cómplices. La literatura nos implica».

«Una vida por la paz», Günter Grass en la entrega del Premio de la Paz 1997


«Huérfano de padre, tartamudo, tuerto: rasgos constitutivos en la génesis de los héroes de las epopeyas turcas, que se encuentran en el origen de la “carencia” que empujará al héroe naciente a iniciar su combate contra los poderosos, los enemigos y las potencias sobrenaturales, están presentes en quien acabará convirtiéndose en un escritor sin par.
»Tartamudo, será uno de los grandes maestros de la lengua; tuerto, será un prodigioso creador de imágenes y colores; huérfano de padre, los misterios de tal ausencia están presentes en un inmenso campo que va desde sus amistades personales a la política, el compromiso y, sobre todo, la tentación de la escritura.
»Es de sobra conocido el peso de ese acontecimiento, como una “escena primitiva” que el autor ha evocado en diferentes ocasiones: el hermano adoptivo de Kemal asesinará a su padre mientras reza en la mezquita, en presencia de Kemal niño, que se quedará tartamudo hasta los diez años. (...) Salman el solitario es un intento de “explicar” el gesto parricida. (...)
»El padre ausente, la infancia robada y el síndrome de Caín y Abel no abandonan nunca el mundo imaginario de Kemal, aparecen a menudo bajo una apariencia engañosa e insospechada en el título de una novela o en el cuerpo del relato».

«Leer a Yasar Kemal», Altan Gokalp, Quimera, Dossier dedicado a Yasar Kemal.


«Kemal es un narrador en la más antigua tradición, la de Homero: el único portavoz de todo un pueblo».

Elia Kazan


«Yasar Kemal es uno de los más importantes escritores de cuentos del mundo. Escribe sin temor, como un héroe».
John Berger

 YasarKemal, junto con su editor Erdal Oz, comparece ante el Tribunal de Seguridad  del  Estado, que  lo condenó a veinte meses de prisión acusado de promover el separatismo kurdo.


HABLA YASAR KEMAL


«No acepto la censura y no me dejaré presionar; si ello significa ir a la cárcel, iré. No será la primer vez que me encierran. (...)
»Yo no defiendo a los curdos porque me considere curdo. Soy y me siento turco, y todo lo que hago es por respeto a los derechos humanos».
Barcelona, Premio de Cataluña 1996. El País, 16/5/1996


«Turquía no era una verdadera democracia en los años cuarenta y cincuenta y no lo es tampoco ahora. Los curdos, que poseen una riquísima lengua, prohibida durante muchos años, no tienen derechos democráticos y, hasta que este problema se resuelva, no habrá verdadera democracia en Turquía. (...)
»Los escritores han resistido y lo siguen haciendo. Por ello han conocido la cárcel y el exilio. (...)
»Nada ni nadie podrá cambiar jamás mis ideas: la democracia y el socialismo».
Francfort, Premio de la Paz de los editores y libreros alemanes. El País, 19/10/1997


HAN DICHO DE SUS LIBROS

Calor amarillo:
cuentos completos

Traducidos del turco por Fernando García Burillo y Gül Isik Alkaç


Toda la obra narrativa de Yasar Kemal, compuesta por más de cuarenta obras traducidas a sesenta lenguas, aparece ya reflejada en estos cuentos, llenos de vida y sentimiento.

«Directo y sencillo –pero no simple, la calidad de su mirada narrativa es de una exigencia y elaboración de primer orden y su mano tiene la destreza del que sabe muy bien lo que quiere contar–… Lo que Yasar Kemal maneja, además, con toda eficacia es la expresión oral de sus personajes. Kemal –como todo escritor que conoce bien la tradición oral del mundo agrícola– tiene una calidad de inágenes extraordinaria, es preciso y contundente, no gasta pólvora en salvas, no se adorna una sola vez; es, como digo, muy eficiente…
»Un libro que el lector occidental debería leer para respirar otro aire, salir de su etnocentrismo y descubrir o reafirmar hasta qué punto la globalización no es sólo un asunto de intereses económicos, sino también una comunidad de intereses vitales».
«De la vida ritual del pueblo kurdo», José María Guelbenzu, El País / Babelia, 11/12/99


«La aparición de los cuentos de Yasar Kemal permite ampliar extraordinariamente el conocimiento de su universo creador. Si las novelas de la serie de El Halcón son grandes frisos donde los personajes concretos entán rodeados de un personaje colectivo…, en los cuentos hay una mirada a la vida molecular de esa colectividad, la visión parcial de algunos casos de ese personaje coral que habita en las pequeñas aldeas y villorrios, el ejemplo pormenorizado de los efectos del despotismo y el expolio de los grandes terratenientes.
»Bajo el sol de los agotadores esfuerzos agrícolas, ese calor amarillo que da nombre a la recopilación, se nos ofrece el relato de las desventuras de los campesinos con una concisión de gran fuerza trágica».
«El universo de Yasar Kemal», José María Merino, Revista de Libros, febrero 2000


«Las historias que cuenta Yasar Kemal (Hemite, 1923) no son bonitas, todo lo contrario –una hasta se llama «Una fea historia»–. En la recopilación de relatos que presenta Ediciones del Oriente y del Mediterráneo (traducidos con soltura y eficacia por Gül Isik y Fernando García Burillo) no hay ninguno que tenga un final feliz o al menos transmita alguna esperanza en un mundo mejor…
»Aquí se demuestra toda la maestría de Kemal, que con pocos elementos –un carro, un camino, una mujer y un hombre bastan para «En el camino»– construye historias complejas y apasionadas de escasas páginas y atrapa al lector desde la primera a la última línea.
»… no le interesa a Kemal explorar psicológicamente lo que motiva las acciones de sus personajes. Retrata al ser humano tal como es: enfocando sus flaquezas con la misma objetividad que sus virtudes, su bajeza igual que su nobleza. No habrá mejor libro para introducirse en la vasta y dignísima obra del escritor turco más universal».
«Historias feas», Cecilia Dreymüller, ABC Cultural, 13/5/2000


Si aplastaran la serpiente
novela
Ilustraciones de Abidin Dino
Traducida del turco por Fernando García Burillo


Una de las obras fundamentales del gran escritor turco. Un tema que parece sacado de la tragedia clásica griega y, sin embargo, entronca con la Anatolia profunda que el autor descubrió en las cárceles de su país.

«Si aplastaran la serpiente, del kurdo Yasar Kemal, una historia con aliento trágico, obra de un hombre comprometido con su pueblo, que reconstruye la cultura y los modos de vida de una sociedad que está pasando de un período prácticamente feudal a una estructura económica precapitalista mientras sufre las agresiones contra su propia supervivencia como pueblo, que recibe de varios frentes».
«La tragedia del pueblo kurdo», Tomás Ruibal, Diario de Pontevedra, 7/10/2001



«El tema de la novela parece sacado de la tragedia clásica griega y, sin embargo, entronca con la Anatolia profunda que el autor descubrió en las cárceles de su país. Esta obra recrea un crimen de honor que el escritor escuchó en la cárcel de los labios de su autor, un adolescente».
«Si aplastaran la serpiente», Más cultura, Página abierta, octubre 2001



«El narrador turco construye una obra breve pero llena de tensión dramática, a pesar de que el trágico final se intuye desde las primeras páginas.
»Resulta magistral la forma en que Kemal traduce en palabras el proceso por el que un ser humano puede llegar a perder el sentido crítico y volverse loco, cegándose con una sola idea para la que no existe contrapropuesta».
«De qué está hecha la locura», María Victoria Reizábal, Reseña, enero 2002



«… escritor elogiado por Günter Grass, Elia Kazan o John Berger, Kemal ha firmado piezas de una belleza tan nítida como las recogidas en Calor amarillo, un estremecedor conjunto de cuentos de una sobriedad intensa, de un lirismo sereno, de una dureza soberbia. Si aplastaran la serpiente es otra muestra clara de su fuerza expresiva, de su contundencia sencilla y atrayente… Tragedia de resonancias clásicas y regusto lorquiano, relato impresionante y bello, retrato de un paisaje y unas gentes duras y crueles pero siempre acogedoras, hospitalarias, Si aplastaran la serpiente nos presenta a un Yasar Kemal intenso, lírico y compasivo ».
«Si aplastaran la serpiente», Antonio García Vila, Lateral, marzo 2002



«Más allá que se tratase de una situación real (el agresor cuenta el suceso a Kemal mientras ambos están en la cárcel) la trascendencia de esta obra radica en cómo rescata unas figuras totalmente marginales y las eleva a la categoría de constructores de la historia».
«Si aplastaran la serpiente», Luisa Ocaranza, Ciudad Nueva, julio 2002

Una cálida semblanza de Yaşar Kemal por el traductor de la mayoría de sus obras traducidas al español, Rafael Carpintero, en su blog
María Jesús Horta Sanz dedicó su tesis doctoral a la tetralogía de Memed el Flaco, traducida al español por Rafael Carpintero y publicada con estos títulos: El halcón, La sombra del halcón, El retorno del halcón y El último combate del halcón.
 

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